Mabel Lozano aparece en la entrevista cargada de energía. Pide un té y nos pone las pilas. Al fotógrafo y a la entrevistadora. Es simpática y ácida a la vez. No reniega de su pasado, pero muestra cierto hartazgo cuando se le recuerda la época en la que estuvo delante de las cámaras, ya sea como modelo, actriz o presentadora.

Lleva 15 años dedicada al cine social, sacudiendo conciencias y abriendo los ojos con sus historias sobre trata de personas, pornografía y explotación. Ha escrito dos libros, ‘El proxeneta’ y ‘PornoXplotación’, este último junto con Pablo J. Conellie. Su último corto, ‘Biografía del cadáver de una mujer’, está seleccionado para los premios Goya. El título de su primer largometraje, ‘Chicas nuevas 24 horas’, lo tomó prestado del anuncio de un periódico.

Dice Lozano que no le gustan los atajos. Por eso llama al pan, pan y al vino, vino. Alerta sobre la banalización de la prostitución, el negacionismo de los padres acerca del consumo de pornografía de los hijos y cree que los pederastas están hoy de suerte, porque no necesitan salir del salón de su casa.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

PREGUNTA. Algunos se quedaron anclados en esa época de su vida en la que fue modelo, presentadora y actriz. ¿Cuánto pesan esos años para la Mabel que es hoy?

RESPUESTA. Mucho, y también la Mabel que repartía paquetes de una empresa de publicidad cuando llegué a estudiar a Madrid. Soy todo eso. He hecho miles de cosas, pero hoy soy directora de cine social, tengo un proyecto seleccionado para los Goya, un libro nuevo… Cuando leo que algunos siguen poniendo lo de modelo, presentadora, actriz… pero modelo de qué, ¡si tengo 320 años! Fui modelo cuando tenía 20.

P. ¿Diría que el físico ha sido un comodín para etiquetarla?

R. Ese es un problema de los que lo hacen, lo aprendí hace tiempo. No tengo prejuicios, sino una mente muy abierta. Hace mucho que ha dejado de molestarme eso de «esta chica que presentaba programas de José Luis Moreno que ahora hace cine social». Lo único que me preocupa es seguir en lo que estoy haciendo ahora.

«Para la prensa, la prostitución ha sido un negocio boyante. Dedicaba el mismo espacio a los anuncios que a los sucesos»

P. Hábleme de Irina y lo que supuso para su vida profesional.

R. Creo que todos los cambios importantes que se han producido en mi vida han sido por una mujer. Irina me enseñó otra forma de entender las cosas. En 2005, cuando la conocí, me contó que su novio la había vendido a un puticlub de la carretera de A Coruña en Madrid. Ahí estaba amenazada y coaccionada. Decían que iban a matar a la familia que había dejado en Rusia, era una propiedad de alguien. Nadie hablaba entonces de trata.

P. Nadie hablaba pero existía…

P. Bueno, pero vosotros tampoco, porque ningún periódico lo hacía. Además, ¿dónde estaba la policía y el resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado? ¿Cómo es que no habían visto los cambios en los puticlubs? Porque antes había mujeres españolas mayores, de unos 30 años, y empezaron a llenarse de mujeres exóticas de todos los países. Nadie se preguntó de dónde habían salido y cómo habían venido, cuáles habían sido los pasos de su proceso migratorio.

Foto: La mayoría de los clubes llevan meses cerrados. (Reuters)

P. La cantidad de anuncios que había en los periódicos…

R. Para esos anuncios iban los proxenetas con ese dinerito contante y sonante en billetes a pagarlos. No querían facturita.

P. Nadie se hizo preguntas.

R. Se prefirió mirar para otro lado. Para la prensa era un negocio boyante, con las mismas páginas dedicadas a los contactos que a los sucesos.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Mensajes como «Chicas nuevas 24 horas»…

R. De ahí salió el título de mi primer largometraje, de un anuncio en prensa generalista. Y en el mismo periódico, la información de la detención de una red de trata en las páginas de información. Por cierto, que no ponían ni los nombres de los clubes ni los de los proxenetas, algo muy normal en la prensa. Solo iniciales. Son los mismos proxenetas que pagan las páginas de detrás.

P. Los datos lo indican, pero usted siempre ha dicho que España es un país de puteros.

R. Estamos escuchando todos los días a hombres y mujeres diciendo que están en contra de la trata y no de la prostitución, como si pudieran estar separadas. Imposible, son dos fenómenos que se necesitan y se retroalimentan. La trata con fines de explotación sexual coge a mujeres para los burdeles donde están los proxenetas, no las captan para trabajar en esta pastelería en la que estamos hablando. Mujeres prostituidas y no prostitutas, ojo, que el lenguaje es muy perverso.

«Las Pretty Woman no existen. Pero los Richard Gere, que son los puteros, sí»

Dice la policía que en España hay 13.000/14.000. Yo creo que el cálculo lo hacen con las que están en la calle y en los clubes, pero hay muchas más. En España hay cientos de pisos, así que la cifra probablemente se triplique. Estas mujeres son mayoritariamente migrantes sin papeles, madres de hijos menores que están a su cargo, de países como Colombia, Paraguay, Nigeria, Rumanía… Ninguna francesa, ni alemana, ni holandesa…Qué casualidad.

En los últimos años he escuchado a muchas catedráticas hablar de libertad, que es una palabra que suena tan bien, es tan progre y tan guay… Eso de que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera. Lo que pasa es que las catedráticas han elegido serlo, no putas o putos. ¿Qué libertad tienen esas mujeres de 19 años con tres hijos a su cargo? Las Pretty Woman son un producto de la imaginación, del cine. No existen. Pero los Richard Gere, que son puteros, sí.

P. ¿Es fácil elaborar el retrato robot de los consumidores?

R. Hice un corto que se llama ‘Escúchame’ que habla de este tema, porque cuando empecé con esto hace 15 años sí había perfiles muy concretos de hombres. El joven que se casa y se va al puticlub en la despedida de soltero con sus amigos. El hombre de mediana edad que va con cierta frecuencia de lunes a jueves. De viernes a domingo no, porque es un marido y padre ejemplar. Y luego estaba el viajante, el hombre de negocios, que lo tiene muy fácil. Pero ahora sería imposible. Son todos los perfiles.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (J. A. Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (J. A. Manzano)

P. ¿A qué se debe esta normalización?

R. Los chavales más jóvenes están consumiendo pornografía y piensan: «A mi chica no le puedo pedir determinadas cosas que he visto, así que acudo a la prostitución». Es muy barata, en el sentido económico y afectivo. Piensan: «Esta no me va a dar el coñazo mañana ni a preguntarme y, total, al final del día en Colonia Marconi me hacen una felación por cinco euros, para qué me voy a currar una relación afectiva». Es puro consumismo. Y encima, por poco dinero.

P. ¿Quién manda en los prostíbulos?

R. Están en manos de no más de una veintena de proxenetas españoles. Pero fíjate lo que ha pasado con la operación Carioca, la detención en Lugo de una red de trata de seres humanos, blanqueo de dinero, etcétera. Al cabecilla le han condenado a tres años de cárcel y el resto de implicados están en la calle. ¿Qué hay detrás del proxenetismo en España que tiene tanto poder? Y mientras, el club sigue abierto. Los clubes no se cierran nunca. Y el proxenetismo, como dice uno de los protagonistas de mi libro, ni siquiera está mal visto.

«Lo más típico de las carreteras españolas no es el toro de Osborne, sino los puticlubs»

P. Recuerdo aquellas grabaciones a Francisco Correa, cabecilla de la Gürtel, cuando se refería a un club madrileño como «la oficina»…

R. Sí, tienes razón. Pero no te olvides de que en España consumen, dicho por ellos mismos, ocho millones y medio de personas. Un 38% de los hombres españoles confiesa consumir prostitución. Se normaliza y se banaliza, y en los clubes se cierran contratos entre grandes ejecutivos y políticos y demás, pero también van albañiles y fontaneros. Y lo normaliza toda la sociedad, porque las mujeres también vivimos cerca de esos clubes y de esas rotondas. Y como mucho decimos: llévenselas a otro sitio porque me molesta verlas. ¿Cómo es posible? Hay en todas las ciudades y en todos los pueblos.

P. También en el suyo…

R. Eso lo dije una vez y me cayó la mundial. En mi pueblo y en todos los pueblos de España. Decimos del toro de Osborne, pero lo más típico de las carreteras españolas son los puticlubs. Y si siguen abiertos, es porque hay hombres que los utilizan.

Y hay una demanda que se va regenerando porque los puteros se jubilan y se mueren. ¿Qué han hecho bien los proxenetas y qué hemos hecho mal los activistas para que las nuevas generaciones estén enganchadas a algo tan sórdido? Porque a los clubes y los pisos se ha sumado la prostitución 2.0: Onlyfans, las ‘webcammer’, las ‘sexcam’… Si tiene una demanda brutal por algo será. Estamos fallando a los jóvenes. Yo, y tú como prensa.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

P. ¿Ha perdido muchos amigos por contar estas historias?

R. Voy a contarte una cosa que no he dicho nunca en público. Estaba en una cena con mi marido y otros amigos del mundo del cine y, en medio de la conversación, dije que me iba a Rumanía a rodar mi primer largometraje y que toda la información me había venido del Proyecto Esperanza, promovido por las Hermanas Adoratrices. Yo soy agnóstica, pero el trabajo que hacen es maravilloso. Cuando dije en esa cena lo que iba a hacer, un hombre estupendo, maravilloso, supuestamente solidario, feminista… todo lo que tú quieras, me dijo: «Cómo te han tangado, claro, monjas tenían que ser. Eso es una chorrada. Si esto que estás contando ocurriera, los puticlubs estarían cerrados. Aquí la que es puta es porque quiere». No te puedes imaginar. Me lincharon en esa cena.

Yo pensaba que había descubierto la penicilina en 2005 y resulta que el exproxeneta con el que colaboro me ha contado que ya en el 92 (Expo, Olimpiadas, etc.) había dinero. Y si hay dinero, hay vicios. Y como no había suficientes mujeres, o eran muy mayores, los proxenetas fueron a buscarlas a otros países para captarlas. Imagina, eso fue el siglo pasado. Y estamos en España, coño, no en el Senegal del siglo XVIII, cuando captaban esclavos para ir en galeras a Brasil o Estados Unidos. Y qué diferencia hay con poner una cámara con la imagen de una chica sentada en su cama de 90 centímetros de un puticlub. ¡Es lo mismo!

P. ¿Cuánto han ayudado las redes sociales?

R. A través de Tik Tok e Instagram se está captando, es importante que esto lo pongas. Eres menor y subes un vídeo y es muy bonito y tal, pero si me haces otro con un poquito menos de ropa te voy a dar 200 euros. Y así lo hacen. Niñas menores que tienen las redes abiertas.

P. Muchos padres no serán conscientes de esa realidad…

R. En España la mayoría de los padres es negacionista. ¿Estamos las 24 horas con nuestros hijos? ¿Sabemos lo que hacen en su habitación? Mi hijo tiene 19 años, va una semana al mes a la universidad y el resto del tiempo está en su cuarto con la puerta cerrada. La pornografía nunca ha sido tan accesible ni tan agresiva. Y durante el confinamiento se han roto las fronteras digitales.

«Los pederastas están hoy de suerte porque ya no tienen que viajar, no necesitan salir del salón de su casa»

P. ¿Qué tipo de relaciones se crean con este contexto?

R. Ni siquiera hablaría de relaciones sentimentales, sino sexuales. Por ejemplo, si yo me enamoro de ti y tenemos relaciones sexuales es genial, porque encima nos amamos, y es la leche. También puedo salir una noche, que me guste una mujer y tener una relación sexual consentida, compartida y desde la igualdad. Nos metemos en una habitación y podemos hacer lo que queramos porque lo hemos decidido. No hablamos desde la moralidad, sino desde el consentimiento, porque lo hemos decidido juntas. Cuando ves un vídeo no se lee en ninguna parte que sea consentido, que son mayores de edad… La pornografía actual prepara para la violencia, no para la sexualidad.

P. Antes de venir aquí he leído acerca de la detención de Jean-Luc Brunel, agente de modelos y amigo de Epstein, detenido por explotación sexual de niñas. Estos casos mediáticos siempre pasan fuera de España. ¿Está por explotar una trama aquí con nombres conocidos?

R. No me extrañaría, porque no es un patrimonio exclusivo de los norteamericanos. Pero lo que sí reconozco es que los pederastas están hoy de suerte. Ya no tienen que viajar, para eso tienen las cámaras y no necesitan salir del salón de su casa. Hoy en día un pederasta de Nueva Zelanda puede entrar a golpe de clic desde su ordenador a una sala donde hay un niño o una niña de Colombia, España o Brasil y le puede decir lo que tiene que hacer con su cuerpo. Fíjate qué difícil para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Porque ¿dónde están? En cualquier parte del mundo. ¿Cómo pagan? Con una moneda virtual, un token. Y una plataforma, normalmente con sede en Luxemburgo, está explotando a esos niños desde un servidor que está debajo del mar. ¿Cómo lo abordas? Es imposible.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Cuando va usted a pedir ayuda para un proyecto, ¿nota gestos de «Uf, qué pereza, por qué no una historia de amor de las de toda la vida»?

R. La respuesta de las plataformas es: «Es que esto es muy oscuro. ¿Por qué no le pones un poco de luz?». Pero no blanqueamos los juegos de la consola que utilizan nuestros hijos. No me gusta blanquear ni tomar atajos. Y debo contar que se están captando a niñas con discapacidades porque son más fáciles de convencer. Eso hay que contarlo.

A veces me dicen que si no temo encasillarme, pero es que son las historias que me interesan. No porque pretenda que estoy cambiando las cosas, sino por la esperanza de creer que sí las puedo cambiar. Ahora tengo un corto que está seleccionado para los Goya: ‘Biografía del cadáver de una mujer’. Cuenta la historia de Yamiled Giraldo, una testigo protegida asesinada a tiros en un pueblo de Pamplona por el proxeneta que la explotó y que ella denunció. Entró a la cárcel y desde allí consiguió 10.000 euros que salieron de un puticlub, de explotar a otras mujeres, para asesinar a esta. Eso pasa en España. Nadie dice sus nombres, son víctimas de segunda. Las han borrado la historia y los periódicos.

P. ¿Confía en la política para mejorar las cosas?

R. ¡Tienen que legislar! En España hemos tenido dos planes, no leyes, contra la trata. Un plan lo hizo Bibiana Aído desde el Ministerio de Igualdad y otro lo hizo Susana Camarero. PSOE y PP. Ninguno ha hecho una ley integral contra la trata. Ahora, desde que caducó el plan hace dos años, no hay ley. Hemos escuchado a la ministra decir «cerramos los clubes» por el tema de la pandemia, pero eso no erradica la prostitución. Solo la mueve a otro lado. Se necesita una reforma y se ha hablado de ella, pero la estamos esperando. Hay que vestir de derechos a esas mujeres.

P. ¿Y el periodismo? ¿Contamos bien estas historias?

R. ¡No, no, no! ¡Es nefasto! Hacéis la mayoría muchísima pornografía del sufrimiento de las mujeres, porque da mucho morbo. Todavía a día de hoy muchos de tus compañeros hablan de «trata de blancas». Joder, si es un término del siglo XVIII. Las mujeres son blancas, negras, amarillas y también hay hombres. Es trata de personas. Cuando se escribe «víctima de la trata trabajando en un club»… Si es víctima ¡no está trabajando! No es prostituta, es mujer prostituida. Es la perversidad del lenguaje. La prensa ha hecho como los nazis en el Holocausto, que les borraban los nombres a los judíos. Perpetuáis los estereotipos.

Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)
Mabel Lozano, durante la entrevista con El Confidencial. (Jorge Álvaro Manzano)

P. ¿Alguna vez ha sentido miedo o ha recibido amenazas?

R. Si te dijo algo de esto, lo titulas por ahí y me pones de heroína. No soy tan valiente, solo una mujer normal que siente más frustración que miedo. Ellas sí que son valientes.

P. Habla de frustración pero también de esperanza. ¿Cuál de las dos palabras asocia al futuro?

R. Estamos en un momento económico durísimo para los más vulnerables. Una crisis sanitaria y mundial en la que las mujeres siempre salen peor paradas. Y veremos cómo la prostitución y la pornografía se presentan como una posible salida. Las fronteras se han cerrado por la pandemia, pero el mercado sigue demandando carne. ¿De dónde crees que saldrán todas esas mujeres? Serán españolas.

Por maestro

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